Por favor no te vistas de chavista, cuando nos veamos.


Por favor no te vistas de chavista, cuando nos veamos.
Con cariño revolucionario para ti Dayana….
Por: Ricardo Abud


Sin lugar a dudas Internet ha revolucionado el mundo de las comunicaciones, como no recordar, por allá, en los años 90, viviendo en New Jersey, cuando por primera vez tuve contacto con ese mundo a través de una empresa de servicios de Internet de nombre AMERICAN ONLINE (AOL), han pasado muchos años desde ese primer encuentro.

Hoy las redes sociales son las que de una u otra manera han ganado mucho terreno, convirtiéndose en promisorios negocios para empresas y lugares de encuentro. Es así como se han popularizado el Facebook, Myspace, entre otros y recientemente, el Twitter.

Mucho se ha escrito sobre estas redes sociales, sobre todo del Facebook y sus vinculaciones con la Central de Inteligencia Americana (CIA), del Odnoklassniki, suerte de Facebook Ruso, del cual también se dice estar vinculado a los servicios de inteligencia de Rusia. Ya en reiteradas ocasiones he tratado el tema a través de algunos escritos y publicaciones en diferentes medios alternativos.

¿A quienes representan estas redes sociales?, ¿Están reservados o dirigidos estos espacios a un grupo homogéneo socialmente?

No voy a referirme hoy a la parte política implícita de estas redes sociales, sino a su influencia, abordaré sólo la parte humana. Algo innegable de estos sitios de encuentro y reencuentro que nunca pasará desapercibida, se refiere a nuestra extracción social, nuestro origen, si encontramos a conocidos, sabemos obviamente de donde venimos TODOS, desde nuestra niñez, pasando por nuestra vida en el colegio, liceo e incluso (los mas viejitos) nuestra época universitaria, sin importar nuestra condición sociopolítica y económica actual. Tenemos un principio. El rumbo tomado es la diferencia, el grado de oportunidades y condiciones que hemos tenido al pasar de los años para lograr el estatus con que hoy percibimos el mundo y sus cambios.

La vanidad estará presente en muchos casos, olvidar nuestro pasado de calamidades es, sin lugar a dudas, una de las fuentes que nos nutrirá para demostrar lo que hoy somos, llenamos los espacios que lo permiten con fotos, sobre todo de los viajes realizados, contaremos anécdotas de los mismos, utilizaremos un lenguaje importado, el spanglish será nuestra fuente de comunicación, a pesar de nunca haber visitado Disney World, pero sirve de referencia para reforzar el ego y la estupidez que nos acompaña y motiva.

Los reencuentros inverosímiles que se producen, mandan, por idiosincrasia adquirida, a demostrar que, si ayer era gordita, hoy soy flaca y voluminosa pectoralmente (la silicona y la liposucción las mejores aliadas en el caso de las féminas), ya deje ser el patito feo del pasado. Los gentleman deben buscar la forma de arribar al sitio en un vehículo que denote poder económico y mucho bienestar social y de que, la más bonita de nuestro pasado, se arrepienta de no haberle hecho caso cuando la cortejaba. Los valores éticos y morales no tienden a ser un avance conceptual de nuestro desarrollo, creemos ser y pensar como adultos, pero utilizamos estos reencuentros para restregarle a los que ayer eran triunfadores, que hoy se ha revertido la ecuación, una suerte de revancha que Internet nos regala y nos pone a disposición a través de estas redes sociales.
La discriminación social de un grupo “élite” de seguidores de estos portales, no se ha hecho esperar. Aquellos que siguen este proceso político no deben tener acceso a sus “redes”, las mismas están reservadas, y son exclusivas de los bastiones de la contrarrevolución, ningún chavista es bienvenido, hay que marginarlos, muy a pesar de que los orígenes de muchos de estos usuarios “élite” es de extracción popular y que por suerte del destino, hoy gozan de relevancia económica (ya sea por esfuerzo propio o indirecto). Para ellos su pasado no existe, hoy sufren una suerte de amnesia cerebral producto de un odio inducido y exacerbado, son nuevos individuos al servicio de los intereses más nefastos, contrarios al bien común, hoy se visten de manera diferente, la alpargata es algo que desapareció de su memoria histórica, Pepeganga dejó de ser su tienda predilecta. Las calamidades fueron superadas y con ellas, los recuerdos de un pasado que ya no existe. Es la forma de sentirse IGUAL a fulano de tal en la red, o simplemente un depósito de amarguras y resentimientos donde las deformaciones conceptuales inducidas, de la naturaleza humana, juegan un papel preponderante.

Las ventajas y desventajas de estas redes sociales pueden medirse cualitativamente en términos de identidad, qué somos y quiénes somos, qué tenemos y qué queremos aparentar. Nuestra autenticidad se evapora en la incongruencia de la inmoralidad, soy mejor, no porque he crecido cualitativamente como persona, no! eso es mucho pedir, soy mejor porque cuantitativamente poseo más y debo restregárselo en la cara a alguien, eso me permite reírme de la miseria de otros, más, sin embargo, esa arrogancia me hace sentir que he crecido moralmente en mi desarrollo pleno, hoy no me siento diferente, soy diferente, las secuelas de mi pasado, muy a pesar de todos aquellos que me conocen y me han encontrado en estas redes sociales, hay que borrarlas, deben conocerme tal cual como hoy soy y lo que represento, el ayer no importa, sólo mi presente.

Es así como las decepciones comienzan a engranarse en aquellas personas que no poseen un nivel de preparación política que le permita entender el fin de estas redes sociales: cuál es el objeto real de sus creadores, y a quienes le sirven ideológicamente.

Sin lugar a dudas este tipo de portales son detestables sino se les da la lectura objetiva, sistematizada, a un ordenamiento político consciente y no modificable. Entender que las debilidades de algunos no pueden ser tomadas como forma de fortalecimiento de nuestra inmoralidad en una sociedad decadente y sin principios éticos y morales, no podemos odiar a nuestros semejantes por el sólo hecho de discernir políticamente de nosotros, es absurdo. No podemos discriminar a todo aquel que abrace este proyecto político porque no lo consideremos nuestro igual. Es una locura sustentar principios deleznables y pretender maquillar el egoísmo, individualismo y disfrazarlo de humildad.

“Cuando nos encontremos, por favor, no te vistas como un chavista”, pregunto: ¿cómo viste un chavista? ¿Qué puede causar tanto desagrado en la insanidad mental de aquellos que abrazan estas redes sociales como propias, en menoscabo del pasado de calamidades que les tocó vivir? ¿Puede insultarse más a la inteligencia? Qué horror…

NO HAY NADA MAS EXCLUYENTE QUE SER POBRE


Patria, Socialismo o Muerte…
Venceremos

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